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Según la FAO (Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación) una de cada seis personas en el mundo pasa hambre, 265 millones de esas personas, habitan países Africanos. Esta realidad, sumada al saqueo de la colonización, a la aguda problemática del SIDA, a las guerras étnicas y civiles, hacen de éste continente un lugar muy necesitado. Ese no es un secreto para nadie. Con estas condiciones uno se pregunta por qué visitar África, por qué una comunicadora social de 27 años decide tomarse seis meses para vivir una experiencia de trabajo con la comunidad en ese lugar que aunque es la cuna de la civilización, hoy condensa todo lo que nos atemoriza, nos preocupa, nos aleja.nigna

La respuesta a esa pregunta no es sencilla, pero intentaré esbozarla. Yo se que no voy a cambiar el mundo yo sola, se que no puedo tapar el sol con un dedo, se que no voy a calmar las necesidades de los 265 millones de africanos que literalmente podrían morir de hambre, y además no tengo tampoco espíritu de mártir o de heroína. Sin embargo, desde muy niña me ha dado una punzada en el alma cada vez que veo el rostro de la desesperanza y siento que llegó el momento de hacer algo para cambiar un par de esos rostros y pintarles una sonrisa.

Después de 4 años de estar dedicada a la comunicación corporativa, decidí hacer un viaje hacia adentro, buscar una experiencia que me acercara más a labores y proyectos que realmente tocan mi sensibilidad y encontré la posibilidad de hacer un voluntariado en Africa durante 6 meses en alguno de los programas de desarrollo de la ONG internacional Humana People to People.

El desarrollo social es uno de los temas que más me ha motivado de la disciplina de la comunicación social, pero al mismo tiempo, tengo muchas inquietudes y reservas con estos proyectos. Una de mis más grandes preguntas es si los programas de desarrollo que se formulan desde los escritorios de las entidades de cooperación internacional y las ONG están acorde con el sentir y con las verdaderas necesidades de las comunidades, y resolver esa inquietud es una de mis principales motivaciones para embarcarme en este viaje.

Seis meses es muy poco tiempo como para transformar a profundidad la realidad de algún pueblo, conocer su vida, asimilar sus necesidades, comprender su cultura y hacer un aporte significativo para que sus carencias se disminuyan, pero creo que es un buen comienzo, un encuentro, un espacio para conocer un mundo que nos resulta ajeno, pero de cuya tragedia somos cómplices silenciosos. Y es, al mismo tiempo, un escenario interesante de auto conocimiento, de reflexión sobre mis expectativas y mis proyectos, de confrontación de mis parámetros culturales con visiones del mundo distantes.

A grandes rasgos, estas son las razones por las que he decidido hacer un alto en mi ruta profesional, silenciar por un momento esas voces que te dicen “consigue plata”, “cómprate un carro”, “cásate”, “estudia un posgrado”, etc, etc, para hacer un viaje hacia el interior de nuestro fracturado mundo y al mismo tiempo un viaje hacia mi propia sensibilidad.

Aprovecho este espacio para agradecer de todo corazón a mi hermano, a mi familia, a mis amigos, a esos ángeles celestiales y de carne y hueso que me han acompañado en los preparativos de este viaje y que se que me seguirán enviando toda la buena energía del mundo para pintar unas cuantas sonrisas en un mundo que a veces luce gris y desesperanzado. Gracias también a ustedes, lectores constantes y tal vez nuevos ángeles, por llegar hasta el final de esta pequeña reflexión y permitirme sacudir su mundo por un instante.

Si quieren conocer más detalles de los programas de Humana People to People visiten:
http://iicdmichigan.org/

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4 pensamientos en “Un viaje hacia adentro

  1. Quizás no puedes cambiar el mundo, pero de lo que si estoy seguro es que puedes cambiar tú y es ahí donde nace la semilla que podrá cambiar tu destino, o sea el destino del mundo. Permanentemente desde el poder nos están remarcando que no podemos cambiar nada, que las cosas son así y ya, para mi es una forma de decir que usted no tiene la capacidad para tomar sus propias decisiones y que hay que esperar que ellos las tomen por nosotros y decidan nuestro propio futuro. Yo no hago parte de esa maldita resignación de nuestra generación que cree que la violencia y el hambre hacen parte del ser humano. No, yo creo en la labor silenciosa de todos aquellos que quieren cambiar el statu quo, de que hay otros caminos y que nosotros somos los llamados a cambiar esa realidad.
    Las grandes personalidades que han transformado al mundo han sido de carne y hueso, y no santos a los que hay que rezarle pare que ellos desde su tumba vuelvan a cambiar el mundo, no señora, por ahí algún día vi en tv un propaganda que decía que la grandeza es una cuestión de actitud, y la verdad estoy de acuerdo.

  2. Hola Marce, hace un mes llegue de Chile y preguntando por todas las personas que han pasado por mi camino, me encontré con la felíz respuesta de su viaje al Africa, país por el que la comunidad misionera a la que pertencecía, lleva orando mas de 10 años.
    Comparto esos sentimientos de emosión, deseando Dios la colme de mucha fortaleza para enfrentarse con realidades tan agenas para nuestro continente.

    Mucho animo Marce, “sumerce” siempre fue un ejemplo de entrega y de inteligencia.
    Me gustaria mucho encontrar una respuesta en mi correo.
    Con Cariño
    Laura Victoria

  3. Nunca he dudado de la fuerza del azar, pero tengo que reconocer que todavía en ocasiones me sorprende… andaba por aquí en estas calles y recovecos virtuales y depronto un rostro conocido o mejor alguna vez presentido, me causó un vacío en el estómago que hace rato no me hacía sentir nada…

    no me extraña para nada encontrarte viva, quiero decir no sólo respirando y caminando por ahí, sino haciendo la vida, viviendo, con esa encantadora manera que tienes de habitar el mundo…

    … Marcela, claro que solos no podemos cambiar el mundo, pero es posible construir otros mundos posibles, momentáneos, fugaces, donde la esperanza sea posible, donde la dignidad no sea un derecho vulnerado, sino la expresión de nuestra humana condición… es ahí donde actuar con los otros tiene sentido, es también una tarea y una acción de resistencia, de resistir al olvido, de resistir al silencio, de resistir a lo que hemos hecho del mundo, siempre has tenido el don de crear realidades, aveces ficcionadas, aveces artificiosas como la de un extraño gato en el exilio de Alicia y aveces tan vívidas como las que nos dejas ver…

    me alegra mucho, aunque sea de esta manera saber de ti, te recuerdo mucho, cada vez que leo a Girondo, “me importa un pito que las mujeres tengan los senos como magnolias o como pasas de higo…” y sobre todo cuando organizando papeles me encuentro un pequeño cartón con un símbolo casi circular hecho con crayola negra, si todavía lo conservo.
    te mando un abrazo
    Felipe

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